Mediación

La mediación es una alternativa al proceso judicial por el que se pretende solucionar un conflicto mediante un acuerdo que sea satisfactorio para ambas partes, es decir que no haya vencedores ni vencidos, lo que no consiguen por lo general los procesos judiciales.

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Las grandes ventajas de la mediación son que reduce costes y tiempo de resolución, pero sobre todo, en cuanto a las personas que intervienen en el conflicto, reduce las situaciones prolongadas de estrés que normalmente produce un proceso judicial, más acentuadas cuanto mayor es el componente emocional del conflicto, obteniéndose además un acuerdo que tiene la misma validez que una sentencia de un juez.

Otra de las grandes ventajas es la confidencialidad del proceso y del acuerdo, lo que no existe en los procesos judiciales, de forma que ni el mediador ni las partes están obligadas a declarar o aportar documentación en un procedimiento judicial o en un arbitraje sobre la información y documentación derivada de un procedimiento de mediación o relacionada con el mismo, salvo supuestos muy excepcionales.

El objetivo principal es conseguir un acuerdo que resuelva el conflicto, aunque también puede tener como finalidad, en los casos que esto sea factible, restablecer las relaciones entre las partes, normalmente deterioradas por el conflicto.

Cualquier materia es susceptible de mediación (solo está prohibida por Ley la mediación en asuntos de violencia de género), y aunque el origen en España se vincula con la mediación familiar, existe un campo, todavía no muy desarrollado, que es el de los conflictos entre empresas, y especialmente adecuado en el caso de los conflictos en el seno de las sociedades familiares, donde lo que subyace normalmente es un conflicto familiar y en consecuencia con componentes emocionales importantes, y en el que la judicialización del conflicto suele terminar con la vida de la empresa.

El mediador es un tercero sin capacidad de decisión, a diferencia del juez o del árbitro, pues son las partes las que tienen en sus manos el poder de decidir si aceptan un determinado acuerdo o no y por tanto solo se alcanza el acuerdo cuando es satisfactorio para ambas partes, no quedando en manos de un tercero la solución del conflicto.

El papel del mediador, que ha de ser neutral e imparcial, consiste en facilitar la comunicación entre las partes, ayudar a conseguir acuerdos y proponer soluciones cuando el proceso se encuentre bloqueado.

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